VISTE TUS PALABRAS CON EL TRAJE CORRECTO
Todo el mundo quiere llamar la atención sobre lo que le interesa. Asegurarse de que lo que quiere transmitir llegará alto y claro a su destinatario. Decir, por ejemplo: ¡ATENCIÓN!, ¡IMPORTANTE!, ¡GRATIS!, ¡LEA ESTO! Y suponemos que para ello tenemos a nuestra disposición las mayúsculas, las negritas, los subrayados, las cursivas y todos los colores del mundo.
Y es cierto, los recursos tipográficos tienen varias funciones, entre ellas destacar un texto por el motivo que sea.
Pero hay que tener mucho mucho cuidado. Si queremos destacar algo, debemos ser prudentes para que no resulte que finalmente no destaque nada. Y si no, dime qué es lo importante del siguiente texto:
ATENCIÓN: ES IMPORTANTE QUE LEA ESTE TEXTO PORQUE LE INFORMARÁ DE CÓMO UTILIZAR DEBIDAMENTE LOS RECURSOS TIPOGRÁFICOS PARA QUE USTED SE COMUNIQUE CON CLARIDAD. LEA ESTE TEXTO CON ATENCIÓN: LE SERÁ ÚTIL, NO LE LLEVARÁ MUCHO TIEMPO Y ES GRATIS.
Este texto es corto, pero imagínate si llega a ocupar una página. Lo recomendable habría sido destacar palabras como atención, recursos, claridad, lea y gratis, por ejemplo, o quizá no exactamente estas palabras, pero al menos solo las que de verdad tienen que llamar la atención.
Además de que un texto tan cargado al final no cumple su función, el lector puede sentirse agobiado o confundido ante tal explosión de efusividad. En este artículo vamos a comentar algunos de los usos de los recursos tipográficos para que los utilices correctamente y un par de consejos que te pueden resultar útiles.
— La MAYÚSCULA
Lo más importante que hay que saber sobre la mayúscula es que su función principal es guiarnos en la lectura. ¿Cuándo se utiliza? Después de un punto, al principio de un párrafo… nos indica que ahí comienza el texto. El punto es un elemento muy pequeño: la mayúscula nos llama la atención sobre ese punto y nos marca la pausa que representa.
También se utiliza para los nombres propios, esto es, diferencia significados. Si leemos Esperanza, suponemos que es un nombre de mujer; si leemos esperanza, no.
Es difícil conocer bien sus límites porque el concepto de nombre propio cada vez es más amplio, pensamos que todo lo que consideremos importante debe escribirse con mayúscula, y no necesariamente tiene que ser así. Por ejemplo, en alguna ocasión se han visto casos como este:
Allí estaban reunidos el Presidente, el Director, la secretaria y el conserje.
Parece que alguien ha decidido que la secretaria y el conserje no merecen la mayúscula, cuando en realidad no la merecen tampoco el presidente ni el director, pues los cargos no se escriben con mayúscula.
Esto sobre la mayúscula inicial. Si estamos hablando de escribir palabras enteras en mayúscula, pase poner alguna palabra suelta de esa forma, pero si pretendemos escribir así párrafos enteros, no olvidemos su primera función: marcar el ritmo de la lectura. Ese valor lo perdería al instante y el texto sería más incómodo de leer.
— La cursiva
La cursiva se utiliza sobre todo para identificar títulos de obras (libros, revistas, películas, cuadros…). Si se trata del título de una parte de una obra (un capítulo de un libro, un artículo de una revista…), el título deberá ir en redonda (lo contrario de la cursiva) y entre comillas.
También se escriben en cursiva las palabras que van en un idioma extranjero.
Se emplea además cuando nos referimos a una palabra no por su significado (lo que hacemos normalmente), sino por la palabra en sí. Por ejemplo: La palabra azul empieza por a.
Y, cómo no, se utiliza para destacar palabras dentro del texto.
— La negrita
La negrita se usa para destacar algo dentro de un texto. En libros y documentos en papel no es muy recomendable abusar de ella, lo mejor es limitarla a los encabezados y, si se quiere destacar palabras sueltas, emplear la cursiva, que a la vista resulta más elegante.
En páginas web parece ser que los buscadores encuentran mejor las palabras en negrita, así que conviene utilizarla, por supuesto con moderación.
— El subrayado
El subrayado es el sustituto natural de la cursiva. Cuando esta no se puede utilizar, por ejemplo cuando se escribe a mano, se emplea el subrayado. Por lo demás, poco uso tiene, tal vez para títulos o para resaltar algún elemento del texto.
Visto esto, ahí van un par de consejos:
1. Utiliza lo que más te guste para destacar aquello en que consideres que el lector debe fijarse, pero limítate a un recurso por texto. Si tu marcador va a ser la negrita, no señales unas palabras en negrita y otras en cursiva, pues el lector no reconocerá que se quiere expresar lo mismo. Cada recurso debe tener un significado, eso guiará la comprensión del texto y facilitará que el mensaje llegue a su receptor.
2. Utiliza un solo recurso en cada palabra. Si algo lo has marcado en negrita, no tiene sentido que además lo subrayes o lo pongas en mayúscula, eso sería redundante, no aportaría nada nuevo.
Para terminar, una última recomendación: imagina que tu texto no está escrito, sino que lo lees en voz alta. Aquello que quieras resaltar tal vez lo digas más alto o más despacio, pero nunca leerías todo el texto gritando.
Si tienes cualquier pregunta, no dudes en consultarme a través del blog.
Vanessa Mata Montero
Sobre la Autora:

Vanessa Mata Montero corrige libros técnicos, obras literarias y artÃculos, incluyendo boletines. Solicite ayuda a Vanessa antes de que sus clientes vean sus textos y sea demasiado tarde.
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